La noche en que el agua atravesó San Luis: a 93 años de la inundación de 1933
La noche del 15 de septiembre de 1933, mientras la capital potosina se preparaba para conmemorar el inicio de la Independencia, una inundación transformó la celebración en una de las mayores tragedias de la historia de la ciudad.
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Las intensas lluvias que habían comenzado desde el día anterior llenaron la presa de San José. El agua excedente descendió por el cauce del río Santiago hasta llegar a La Constancia, una obra ubicada aproximadamente un kilómetro aguas abajo.
La Constancia no estaba terminada
Aunque generalmente se le recuerda como una presa, La Constancia era una especie de represa o bordo cuya construcción nunca fue concluida.
De acuerdo con una investigación publicada por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, sus vertederos habrían sido obstruidos con tablones y ramas para almacenar más agua. Esto provocó que el caudal rebasara la parte central de la cortina, erosionara la estructura y abriera grandes boquetes.

En pocos minutos, una poderosa corriente avanzó por el río Santiago y alcanzó calles como Pedro Moreno, Damián Carmona y Reforma.
“¡Se reventó la presa!”
Poco antes de las once de la noche, entre los asistentes a la ceremonia del Grito comenzó a escucharse una advertencia que permanecería durante décadas en la memoria de los potosinos:
“¡Se reventó la presa!”
Muchas familias corrieron hacia sus hogares, mientras otras buscaron refugio en las zonas más altas de la ciudad, principalmente en los alrededores del Santuario de Guadalupe.
El agua cubrió gran parte del norte de la capital y causó severos daños en Tequisquiapan, Santiago, Tlaxcala y la entonces Villa de Soledad. En algunos puntos del Centro Histórico habría alcanzado alrededor de 80 centímetros de altura.


Entre las construcciones afectadas estuvieron varios puentes y el Teatro Arista, ubicado sobre la actual avenida Damián Carmona, frente al jardín de Santiago. La plaza de toros La Constancia también sufrió daños considerables.
¿Cuántas personas murieron?
La cifra exacta de víctimas continúa siendo incierta.
Una investigación de la UASLP, basada en documentos y publicaciones de la época, registra seis personas fallecidas, cinco desaparecidas, cien lesionadas y alrededor de 3 mil 500 damnificados. Otras crónicas ofrecen cantidades mucho mayores, pero hasta ahora no existe un registro suficientemente sólido que permita presentar una cifra definitiva.

Lo que sí está documentado es que numerosas viviendas quedaron destruidas y que Cruz Roja, bomberos, fuerzas militares y habitantes de la ciudad participaron en las labores de rescate y atención a las familias afectadas.
Las marcas que todavía recuerdan el nivel del agua
La magnitud de aquella inundación también puede reconocerse en el paisaje actual de la ciudad. En algunos edificios antiguos todavía se conservan placas o “clavos” colocados en los muros para señalar hasta dónde llegó el agua en 1933.
Estas marcas funcionan como testimonios físicos de la catástrofe: permiten comparar el nivel alcanzado por la corriente con la altura de las calles y las construcciones actuales. Aunque no todos los inmuebles que las conservan están señalizados de la misma manera, su presencia recuerda que la inundación no pertenece únicamente a los archivos y las crónicas, sino que dejó huellas visibles en la arquitectura del Centro Histórico y de los antiguos barrios afectados.

Las leyendas que dejó aquella noche
Como ocurre con muchas tragedias históricas, la inundación de 1933 también dio origen a relatos que han pasado de generación en generación. Son leyendas y no están comprobadas históricamente, pero forman parte de la memoria popular potosina.
- La campana que sonó sola: se cuenta que, durante la inundación, una campana de iglesia comenzó a repicar sin que nadie estuviera tocándola, como si hubiera anunciado el peligro a los habitantes. No existe evidencia documental que confirme este relato.
- La corriente que arrastró ataúdes: una de las historias más inquietantes asegura que el agua entró a un cementerio y arrastró ataúdes por las calles. El relato aparece en versiones orales, pero no está comprobado.
- El grito que salvó a un barrio: también se cuenta que una persona recorrió las calles gritando que “se había reventado la presa”, alertando a numerosas familias que lograron ponerse a salvo. La advertencia está documentada en las crónicas, aunque las versiones sobre quién la dio y cómo ocurrió forman parte de la tradición oral.
A 93 años de distancia, la inundación de 1933 permanece como un episodio fundamental para comprender la relación de San Luis Potosí con sus ríos, presas y antiguos sistemas hidráulicos.
También recuerda una ciudad que, en medio de la tragedia, respondió con solidaridad.
Un dato para recordar
La estructura que falló aquella noche no fue la presa de San José, como todavía suele creerse, sino La Constancia, una represa inconclusa localizada aguas abajo sobre el cauce del río Santiago.
Fuentes consultadas:
Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Historia ambiental de las inundaciones en San Luis Potosí: 1930-1940 e Historia de la infraestructura hidráulica en la capital potosina.




